Reemplazo y Actualización de Prótesis: Cuándo y Por Qué Es Necesario

Una prótesis puede acompañarte durante mucho tiempo, pero eso no significa que vaya a permanecer igual durante toda tu vida.

Tu cuerpo cambia. Tu nivel de actividad puede cambiar. El encaje puede dejar de adaptarse como antes y los componentes mecánicos o electrónicos también sufren desgaste con el uso.

Por eso, llega un momento en el que muchas personas se preguntan: ¿mi prótesis necesita simplemente un ajuste, una reparación o ha llegado el momento de sustituirla o actualizar alguno de sus componentes?

En Ortopedia Pérez Borges podemos revisar el estado de la prótesis, valorar cómo está respondiendo el encaje y estudiar si la solución actual sigue siendo adecuada para tus necesidades. La decisión no debería basarse únicamente en la antigüedad del dispositivo, sino en cómo funciona realmente para ti.

No existe un número de años que determine automáticamente cuándo hay que cambiar todas las prótesis.

La duración depende, entre otros factores, de:

  • el tipo de prótesis;
  • los componentes utilizados;
  • el nivel de actividad;
  • el peso del usuario;
  • las condiciones ambientales;
  • el mantenimiento;
  • los cambios del muñón;
  • y la evolución de las necesidades funcionales.

Por eso, dos personas que recibieron una prótesis el mismo día pueden necesitar una sustitución en momentos muy diferentes.

Los servicios especializados consideran el mantenimiento, los ajustes y las reparaciones como una parte normal del seguimiento protésico. Además, los cambios de volumen del muñón o del peso corporal pueden modificar significativamente el encaje.

Cuando aparece un problema, la primera pregunta no debería ser necesariamente:

“¿Necesito una prótesis nueva?”

En muchos casos existen varias posibilidades.

Un ajuste

Puede ser suficiente cuando la prótesis sigue estando en buen estado pero existe una pequeña alteración del encaje, alineación o comodidad.

Una reparación

Puede resolver problemas relacionados con componentes desgastados, fijaciones, revestimientos u otros elementos reparables.

Un nuevo encaje

El encaje es una de las partes más sensibles a los cambios corporales.

Puede ocurrir que el pie, la rodilla protésica o el resto de la estructura sigan funcionando correctamente, pero que el muñón haya cambiado tanto que sea necesario fabricar un nuevo encaje.

Sustituir un componente

Dependiendo del diseño modular de la prótesis, puede ser posible sustituir solamente determinados elementos:

  • pie protésico;
  • articulación de rodilla;
  • liner;
  • sistema de suspensión;
  • adaptadores;
  • determinados elementos estructurales.

Reemplazar la prótesis

Cuando existen múltiples problemas, un cambio físico importante, desgaste generalizado o nuevas necesidades funcionales, puede ser más razonable valorar una nueva configuración completa.

Esta distinción es importante porque actualizar una prótesis no significa necesariamente sustituirla entera.

Ortoprotésica revisando una prótesis transtibial mientras el paciente observa en una ortopedia técnica.
Revisar periódicamente el estado de una prótesis ayuda a detectar desgaste, valorar ajustes y decidir si conviene reparar, actualizar o sustituir algún componente.

Uno de los motivos más frecuentes para pedir una revisión es notar que el muñón ya no encaja igual.

Puedes percibir que:

  • se mueve demasiado dentro del encaje;
  • necesitas realizar demasiados ajustes para mantenerlo estable;
  • aparece presión en zonas nuevas;
  • la prótesis parece girar;
  • notas menos control durante la marcha;
  • o necesitas modificar continuamente el número de calcetines protésicos.

El volumen y la forma del muñón pueden cambiar con el tiempo. También los cambios importantes de peso pueden afectar al ajuste.

Un encaje que funcionaba correctamente hace meses o años puede dejar de hacerlo sin que eso signifique que alguien cometió un error al fabricarlo originalmente.

Una molestia nueva merece atención, especialmente si aparece de forma repetida al utilizar la prótesis.

Entre las señales que conviene revisar están:

  • dolor localizado;
  • rozaduras;
  • ampollas;
  • heridas;
  • enrojecimiento persistente;
  • sensación de presión excesiva;
  • hormigueo;
  • o molestias que empiezan después de caminar una distancia que anteriormente tolerabas bien.

Un mal ajuste puede provocar dolor del miembro residual y problemas cutáneos, por lo que no conviene asumir que simplemente hay que “aguantar hasta acostumbrarse”.

Si aparece una herida, dolor importante o cambios de la piel, además de revisar la prótesis puede ser necesario consultar al profesional sanitario correspondiente.

También debemos prestar atención al propio dispositivo.

Algunas señales que justifican una revisión son:

  • ruidos que antes no existían;
  • holguras;
  • sensación de movimiento entre componentes;
  • pérdida de estabilidad;
  • dificultad para utilizar alguna articulación;
  • desgaste visible;
  • fisuras;
  • elementos que parecen haberse aflojado;
  • problemas de carga o batería en componentes electrónicos;
  • o un funcionamiento claramente diferente del habitual.

Las recomendaciones de servicios protésicos aconsejan consultar cuando la prótesis se vuelve ruidosa, difícil de utilizar o parece no ajustar correctamente, y expresamente desaconsejan manipular tornillos, modificar el encaje o intentar reparaciones estructurales por cuenta propia.

La prótesis está diseñada para una persona concreta en un momento concreto.

Pero pueden producirse cambios importantes:

  • aumento o pérdida de peso;
  • modificación del volumen del muñón;
  • cambios musculares;
  • cambios en la movilidad;
  • aparición de nuevas limitaciones;
  • intervenciones quirúrgicas;
  • o modificaciones importantes en la forma de caminar.

Especialmente después de una amputación relativamente reciente, el miembro residual puede experimentar cambios importantes de forma y volumen durante un periodo prolongado.

Por eso, una prótesis que inicialmente era adecuada puede necesitar modificaciones posteriores.

No todos los motivos para actualizar una prótesis están relacionados con una avería.

También puede ocurrir que la prótesis siga funcionando, pero tus necesidades sean diferentes.

Por ejemplo, quizá cuando recibiste tu prótesis:

  • caminabas principalmente dentro de casa;
  • tenías un trabajo sedentario;
  • no utilizabas transporte público;
  • realizabas poca actividad física.

Pero posteriormente has empezado a:

  • caminar distancias mayores;
  • trabajar de pie;
  • utilizar escaleras con frecuencia;
  • desplazarte por terrenos irregulares;
  • viajar más;
  • cuidar de otras personas;
  • o practicar alguna actividad física.

Los cambios importantes en el nivel de actividad o en el estilo de vida pueden modificar las necesidades funcionales que debe cubrir la prótesis.

En ese caso, tiene sentido realizar una nueva valoración.

Cuando pensamos en actualizar una prótesis es fácil asociarlo a incorporar componentes más avanzados.

Pero más tecnología no significa necesariamente una prótesis mejor para todo el mundo.

Una rodilla microprocesada, un pie con mayor respuesta dinámica o determinados sistemas electrónicos pueden ofrecer ventajas en usuarios y actividades concretas, pero también pueden implicar:

  • mayor complejidad;
  • necesidad de carga;
  • mantenimiento específico;
  • aprendizaje;
  • peso diferente;
  • y un coste superior.

La elección debe partir de las actividades reales y de los problemas que se pretende resolver.

En otras palabras:

primero identificamos la necesidad; después elegimos la tecnología.

Este enfoque es coherente con algo que ya explicamos en nuestra guía sobre cómo elegir una prótesis según el nivel de actividad: la solución adecuada no siempre es la más sofisticada.

Puede ser razonable valorar nuevas opciones cuando:

  • tu nivel de actividad ha aumentado;
  • necesitas mayor estabilidad en diferentes terrenos;
  • realizas actividades que tu configuración actual limita;
  • existe un componente que ya no responde adecuadamente a tus necesidades;
  • tu trabajo ha cambiado;
  • quieres retomar determinadas actividades;
  • o el profesional considera que otro componente puede aportar una mejora funcional relevante.

La comparación debe hacerse siempre respecto a tu situación actual, no simplemente comparando qué componente es más moderno.

Comparación de dos prótesis transtibiales con diferentes configuraciones de pie protésico en una ortopedia técnica.
Una prótesis puede actualizarse cambiando determinados componentes para adaptarse mejor a nuevas necesidades funcionales, siempre tras una valoración individualizada.

Cuando una persona piensa en una prótesis suele fijarse mucho en el pie, la rodilla o los componentes tecnológicos.

Sin embargo, una de las partes más importantes es el encaje.

Es la interfaz que conecta el cuerpo con el resto de la prótesis y permite transmitir fuerzas y controlar el dispositivo. Un buen ajuste y una buena alineación son fundamentales para el funcionamiento de la prótesis.

Por eso, puede darse una situación aparentemente contradictoria:

los componentes siguen en buen estado, pero la prótesis ya no funciona bien porque el encaje ha dejado de adaptarse correctamente.

En estos casos, cambiar únicamente el encaje puede ser una opción a valorar.

Profesional comparando un encaje transtibial de fibra de carbono con un nuevo encaje transparente de prueba.
Los cambios de forma y volumen del muñón pueden hacer necesario fabricar un nuevo encaje, aunque el resto de los componentes de la prótesis sigan en buen estado.

Muchas veces, sí.

Antes de sustituir una prótesis completa conviene comprobar:

  1. cuál es exactamente el problema;
  2. qué componente lo está causando;
  3. si puede ajustarse;
  4. si puede repararse;
  5. si puede sustituirse únicamente esa pieza;
  6. y si la configuración actual sigue respondiendo a las necesidades del usuario.

Una valoración profesional permite diferenciar entre un problema localizado y una prótesis que realmente necesita una renovación más profunda.

Una prótesis no tiene que romperse por completo para justificar una revisión.

Conviene pedirla antes si observas cambios progresivos en:

  • comodidad;
  • estabilidad;
  • control;
  • confianza al caminar;
  • estado de la piel;
  • ajuste;
  • ruido;
  • funcionamiento;
  • o capacidad para realizar tus actividades habituales.

Los usuarios establecidos pueden necesitar ajustes o reparaciones en cualquier momento y el seguimiento forma parte del servicio protésico habitual.

Detectar un problema pronto puede permitir solucionarlo de una forma más sencilla.

Aunque conozcas muy bien tu prótesis, determinados ajustes deben realizarlos profesionales.

No conviene:

  • modificar el interior del encaje por tu cuenta;
  • lijar o cortar zonas estructurales;
  • aflojar tornillos;
  • modificar la alineación;
  • añadir lubricantes a mecanismos sin indicación;
  • desmontar articulaciones;
  • ni intentar reparar componentes dañados.

Una modificación aparentemente pequeña puede alterar la alineación o comprometer la seguridad del dispositivo. Las recomendaciones para usuarios protésicos insisten específicamente en no modificar el encaje, no aflojar tornillos y no intentar reparaciones por cuenta propia.

La revisión debería empezar por ti, no por el catálogo de componentes.

El profesional puede preguntarte:

  • qué actividades realizas actualmente;
  • qué problemas notas;
  • cuándo aparecen;
  • cuánto tiempo puedes utilizar la prótesis;
  • si has sufrido cambios de peso;
  • si el muñón ha cambiado;
  • si has tenido caídas o episodios de inestabilidad;
  • y qué actividades te gustaría realizar y actualmente no puedes.

Después se puede valorar:

  • estado del encaje;
  • suspensión;
  • alineación;
  • desgaste;
  • articulaciones;
  • pie protésico;
  • componentes mecánicos o electrónicos;
  • y comportamiento de la prótesis durante la marcha.

Con esa información puede decidirse si conviene ajustar, reparar, cambiar un componente o plantear una nueva prótesis.

En Madrid existe una prestación ortoprotésica que incluye determinados productos y prótesis externas conforme al catálogo y a las condiciones establecidas por el Sistema Nacional de Salud y la Comunidad de Madrid.

La renovación no depende simplemente de que exista un modelo nuevo o tecnológicamente superior. Puede requerir prescripción, justificación y cumplimiento de las condiciones correspondientes al producto.

Por eso, si utilizas una prótesis financiada, conviene consultar tu caso antes de dar por supuesto qué elementos pueden renovarse o qué parte del coste puede estar cubierta.

En nuestro artículo sobre durabilidad y mantenimiento de una prótesis explicamos cómo la limpieza, las revisiones y el cuidado de los componentes ayudan a prolongar su vida útil.

Pero incluso una prótesis bien cuidada puede necesitar cambios.

El mantenimiento intenta que el dispositivo continúe funcionando correctamente.

El reemplazo o la actualización responden a otra pregunta:

¿la prótesis actual sigue siendo adecuada para la persona que la utiliza hoy?

Y esa respuesta puede cambiar con el tiempo.

¿Cada cuántos años debo cambiar mi prótesis?

No existe un plazo único aplicable a todas las personas y a todas las prótesis. El estado del dispositivo, el ajuste, los cambios corporales y las necesidades funcionales son más importantes que una cifra aislada.

¿Tengo que cambiar toda la prótesis si el encaje ya no me sirve?

No necesariamente. En algunas configuraciones puede fabricarse un nuevo encaje manteniendo otros componentes que siguen siendo adecuados.

¿Si pierdo o gano peso puede dejar de encajar?

Sí. Los cambios importantes de peso pueden modificar la relación entre el muñón y el encaje y justificar una revisión.

¿Un ruido significa que la prótesis está rota?

No necesariamente, pero un ruido nuevo debe revisarse. Puede existir un problema de ajuste, desgaste o funcionamiento que convenga identificar antes de seguir utilizando el dispositivo con normalidad.

¿Debo actualizarla si aparece una tecnología nueva?

No por ese motivo solamente. Debe existir una ventaja relevante para tus necesidades, objetivos y características.

¿Puedo cambiar únicamente el pie o la rodilla protésica?

En muchas prótesis modulares puede valorarse la sustitución de componentes individuales, aunque la compatibilidad, alineación y conveniencia deben comprobarse profesionalmente.

¿Debo esperar a tener dolor para pedir una revisión?

No. Cambios en estabilidad, ajuste, funcionamiento o comodidad también son motivos suficientes para consultar.

Una prótesis no debería mantenerse sin cambios simplemente porque todavía puede utilizarse.

Al mismo tiempo, tampoco es necesario sustituirla completa cada vez que aparece una molestia o una tecnología nueva.

La clave es determinar qué ha cambiado:

  • tu cuerpo;
  • el encaje;
  • los componentes;
  • tu forma de utilizar la prótesis;
  • o las actividades que quieres realizar.

A partir de ahí puede decidirse si basta con un ajuste, si conviene reparar o sustituir algún componente o si ha llegado el momento de plantear una nueva prótesis.

En Ortopedia Pérez Borges podemos revisar tu prótesis, valorar el encaje y estudiar contigo si la configuración que utilizas actualmente sigue respondiendo a tus necesidades.

¿Notas que tu prótesis ya no ajusta o funciona como antes, o quieres valorar si otra configuración podría adaptarse mejor a tu vida actual? Llámanos al 672 53 79 32, visítanos en Chamartín o déjanos tus datos en nuestro formulario de contacto y te responderemos lo antes posible.

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